Durante los últimos años, el diseño de interiores ha estado marcado por ambientes fríos, minimalistas y funcionales. En 2026, esta tendencia queda atrás para dar paso a la decoración por capas, conocida como layering. Un enfoque que apuesta por construir los espacios de forma progresiva, combinando materiales, volúmenes, texturas y luz para crear interiores ricos, acogedores y llenos de matices.
- La base: lo que permanece
Todo empieza por aquellos elementos que definen el carácter del hogar y que permanecen en el tiempo: el suelo, las paredes, los revestimientos y las molduras.
En 2026, se imponen los tonos naturales y los acabados que evocan materiales esenciales de la arquitectura contemporánea: la piedra, con propuestas como nuestra colección estrella Core Tech; la madera, reinterpretada en series como Kalon; o el cemento, presente en clásicos atemporales como Bogart. La cerámica juega aquí un papel protagonista, combinando diseño, resistencia y una estética que conecta con la naturaleza y la arquitectura contemporánea. - El volumen: las piezas principales
Una vez definida la base, el siguiente paso es trabajar el volumen, es decir, las piezas grandes. Sofás, mesas, aparadores, camas o islas de cocina que estructuran el espacio y marcan su funcionalidad. - Texturas, tejidos y relieve
El tercer nivel del layering introduce la emoción a través de las texturas. Tejidos y relieves que aportan profundidad y rompen la monotonía. - Los detalles que cuentan historias
En cuarto lugar, llegan los detalles: las piezas decorativas, los cuadros, los cojines, el arte y los objetos personales. Son los elementos que transforman una casa en un hogar. - La luz: el cierre perfecto
Por último, la luz. Un elemento esencial que actúa como hilo conductor de todas las capas anteriores. La tendencia apuesta por una iluminación a distintos niveles.
En 2026, el interiorismo se aleja de lo impersonal y apuesta por espacios construidos con intención, calma y sensibilidad. Una decoración por capas que invita a disfrutar del hogar, a vivirlo y a hacerlo verdaderamente propio.


